El misterio de la cripta embrujada
Eduardo Mendoza
Seix Barral. 1978
Posiblemente una de las novelas que más veces he leído y cada vez que la rescato me vuelvo a divertir como el primer día o más. Una encrucijada a medio camino entre el esperpento, la novela policiaca y grandes dosis de novela negra con un sentido del humor ácido, corrosivo y muy particular que hacen de esta primera entrega de una trilogía una obra maestra a todas luces.
Es realmente complicado no soltar alguna carcajada a lo largo del libro, al seguir las tribulaciones y chascarrillos del hombre sin nombre, protagonista de la historia o no hacerse cruces al ir descubriendo los personajes que Eduardo Mendoza se saco de su imaginario personal.
La acción transcurre en la Barcelona de la transición, recién muerto Paco. De un colegio de monjas de la la zona pudiente desaparece una niña misteriosamente, hecho que se repite, ya que antaño ocurrió lo mismo con otra interna sin que la policía supiera como resolver el caso, y apareciendo esta sana y varios días después.
El comisario Flores, que no está dispuesto a hacer el ridículo por segunda vez, saca del manicomio a un enfermo mental en proceso avanzado de curación para que le resuelva el caso con el chantaje de incorporarlo a la vida normal si lleva a buen término su misión.
Desde ese momento el protagonista del cual no se sabe el nombre en toda la trilogía, recorre los bajos fondos barceloneses, se encuentra con cadáveres, falsifica identidades, provoca catástrofes y crea una historia imaginaria que le lleva a un desenlace que no voy a desvelar.
Lo más logrado de esta novela es la característica de que el personaje principal, un analfabeto declarado, ex-delincuente y sin formación académica conocida, se expresa con una sabiduría digna de eruditos y cambia su léxico en relación a las diferentes personalidades que falsifica, y llenando las páginas del libro de ríos de sabiduría popular y una perfecta descripción de la Barcelona de la época.
De imprescindible lectura, tanto si te gusta como si no el género negro, un perfecto antídoto contra la monotonía, el aburrimiento y la depresión. Se realizó una adaptación cinematográfica el libro llamada "La Cripta", protagonizada por José Sacristán, que realiza un formidable papel del hombre sin nombre.


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