Tulsa
Jonston
Petit Format.
Jardins de Can Sumarro
25.06.10
Comenzó la tarde con la presentación del libro "This is Depo. 25 años de Depósito Legal", del que ya hablaremos otro día, primero hay que leerlo con detenimiento. Una presentación concurrida, a pesar de que la tarde estaba complicada una vez más por el futbol, y en esta ocasión con "La Roja" jugándose el pase a última hora a octavos del mundial (por exceso de fanfarronearía).
No ocurrió lo mismo con el concierto de Jonston que se vio mermado por ese hecho. Poco público para lo que ofreció la banda, un gran concierto de pop con letras muy personales e inteligentes, sin miedo a mostrar las guitarras y con una actitud en todo momento positiva y de gran profesionalidad. Una actuación redonda que supo a poco, sobretodo debido una vez más al futbol, ya que al empezar más tarde el bolo de debió acortar su duración. Una pena, porque había más ganas de Jonston en la que posiblemente sea de sus primeras visitas a Catalunya.
Rápidamente comenzó la actuación de Tulsa y el recinto de los jardines de Can Sumarro se comenzó a llenar, hasta el punto de poder decir que estaba completo al final del concierto. Un repertorio de estupendo rock americano, más tirando hacia su faceta folk que una expresión más rockera, que poca veces parecía arrancar.
La fuerte personalidad de Miren Iza arropó toda la noche en Can Sumarro, dejando escapar temas de sus discos "Espera La Pálida" de 2009 y "Sólo me has rozado" de 2007. Una banda perfectamente conjuntada al servicio de la voz de Miren, que matizaba los temas con pocas diferencias al estudio salvo las que limitaban las características técnicas. Un slide poderoso que lloraba al mismo tiempo que el teclado del gran Charlie Bautista creaba atmósferas magníficas para una noche de verano especial. Poco importó los petardos de la clasificación de la selección, Miren los aplacó con "Mirar ya salió la luna otra vez", y en efecto allí esta ella omnipresente, plena, como si quisiera disfrutar también de un gran concierto.
"Matxitxako", "Aniversario de boda" o "Seguramente me lo merezco" fueron temas que entusiasmaron al personal, que no dejó pasar la ocasión de forzar bises hasta el límite horario permitido. Otra vez muy corto, extremadamente corto el concierto.
Lo negativo: independientemente de lo bonito, carismático o simplemente romántico que pueda resultar Can Sumarro, es un recinto que no está preparado para este tipo de actividades. La falta de iluminación, y no me refiero a la destinada al concierto, hacen que un lugar privilegiado quede cutre en ocasiones, por no decir incómodo y peligroso por las escaleras.
Hoy más, mañana contamos.


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